Viaje con nosotr@s. Un día en el Tren de la Fresa

Ya llevamos viajando un tiempo en esta nueva etapa de la estación en pruebas. Anteriormente lo hubiéramos hecho a través de Tren Expresso, el primero de mis grandes viajes en el mundo radiofónico – 16 años en la radio libre más antigua de Madrid -…

Museo del Ferrocarril

Hoy toca otro viaje, bueno el relato de uno ya hecho. Había caminado por Aranjuez ya anteriormente, ahora tocaba volver pero envuelto en una experiencia que os recomiendo desde aquí, el Tren de la Fresa. Subí con una gran amiga, ella desconocedora de la experiencia, yo, algo había leído. Lo hicimos puntuales saliendo desde el mismo museo del ferrocarril de Madrid, pisando el barrio de las Delicias. Allí nos acogieron trabajadores de RENFE disfrazados de época, unos actores, los otros, personal que lleva el tren.

Te relatan historias de la historia, de un tiempo pasado, concreto eso sí, – no os voy a decir cuál por no ser spoiler – pero se hace entretenido el viaje entre tablas, asientos de un siglo de antigüedad, vagones antiguos que no se quedan para reciclan, sino que se reciclan – valga la redundancia – para llevar al pasajero/a a otro tiempo.

Y así, nos plantamos en Aranjuez.

Ahora los pasajeros según lo que pagaron se distribuyen en tres grupos con actividades guiadas dos de los grupos y uno que tiene todo el tiempo para ellos. Eso sí, el tren tiene un horario de vuelta para Madrid.

Nosotros cogimos el itinerario intermedio. Así que de la misma estación, nos recoge un trenecito que nos da una vuelta por Aranjuez, un lugar al que os adelanto que me encontré descuidado, tanta historia real, para encontrar musgos y humedades, falta de pintura donde no debería.

Y llega la hora de comer. El lugar que nos acoge, es el más barato de los menús que nos han «panfletado» a la salida de la estación. Cuando vamos a entrar, el camarero sale sin mirar, y casi se lleva por delante a mi amiga. Me entran ganas de irme de allí, pero entramos. Luego, tardan con mi segundo plato, un pollo que no había salido del horno con lo que mi amiga, se ofrece a pasarme un poco de la costilla que había pedido porque no está muy allá. Antes de que llegue el postre, el camarero pasa a mi lado, se le cae un cuchillo y ahí se queda muerto de asco. Luego, mi amiga va al baño y al salir se choca con el camarero, que otra vez no mira, se le caen dos croquetas y hace como si mi amiga tuviera la culpa… A punto de ponerle una reclamación, pero pagamos y nos vamos.

Dije un día que los metereólogos se diferenciaban de los políticos porque los primeros predicen y los segundos prometen. El primero se puede equivocar, y no nos está mintiendo, pero el segundo sino cumple lo prometido, miente. ¿Por qué este comentario? Nos fuimos a Aranjuez con la predicción de que iba a hacer un día de sol y así fue, pero llegadas las cinco y media de la tarde, el tiempo cambió y el diluvio se vino encima. Nosotr@s estábamos atendiendo a Cristina, nuestra guía por Aranjuez, las explicaciones sobre los jardines y de repente, a refugiarnos en los arcos.

La vuelta en el tren fue otra experiencia para vivir, aunque aquí depende quien vaya le puede gustar o no. Yo estoy en el bando del sí, algo de ferroviario debo tener. El caso es que un narrador, supongo que el conductor del tren nos iba contando lo que nos íbamos encontrando por el camino, el transformador y sus potencias, las potencias del tren, los trenes que llevan coches de las grandes superficies que hay por la zona de Getafe de coches nuevos… curiosidades que nos hicieron ameno el viaje de vuelta.

En fin #trendelafresa , os lo recomiendo.

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